Igualdad en las Administraciones Públicas
¿Qué puedo hacer yo?
Aunque llevo muy poquito tiempo dentro de la Administración, siempre he creído y, desde que veo las cosas “desde dentro” he comprobado, que si se quieren promover e introducir cambios en la sociedad, esos cambios primero deben ser introducidos e interiorizados por la Administración. ¿De qué sirve que desde las instituciones públicas se envíen a la sociedad mensajes en pro de la igualdad, si en el interior de la Administración no se predica con el ejemplo?. Es fundamental que las Administraciones Públicas lideren este cambio de paradigma tan necesario.
Y en el interior de las Administraciones Públicas, nos encontramos los empleados y las empleadas públicas, siendo nuestro papel fundamental para impulsar la igualdad entre mujeres y hombres tanto dentro como fuera de nuestro puesto de trabajo.
Por lo tanto, en materia de igualdad es obligado reflexionar sobre la siguiente pregunta ¿qué puedo hacer yo para ayudar a que ese impulso sea efectivo y real?:
- En primer lugar, creo que es fundamental tomar consciencia de la importancia de esta materia y darse cuenta que, aunque en los últimos años se ha avanzado mucho, todavía queda mucho por hacer para conseguir que la igualdad entre mujeres y hombres sea efectiva y real, y vaya más allá de la igualdad formal y no sea considera como “moda” pasajera.
- Una vez que hemos tomado dicha consciencia, creo que es fundamental incidir en la formación y que esa formación sea continua. Aunque pensemos que la igualdad entre mujeres y hombres es una materia sencilla y lógica, que a simple vista no es una materia compleja, creo que a través de la formación nos vamos dando cuenta que no podemos estar más equivocados en este aspecto. La formación es básica para darnos otro punto de vista sobre esta materia y para dotarnos de las herramientas necesarias para ayudar a impulsar la igualdad entre mujeres y hombres, para poder transmitir esos valores tanto dentro como fuera de la Administración.
Por lo tanto, es muy importante que desde la Administración se oferten cursos de formación – como el que estamos llevando a cabo - , pero también, que los empleados y empleadas públicas demandemos formación especializada en esta materia, para no solo quedarnos en los “fundamentos” si no también para lograr aplicar esta materia a todas los ámbitos que abarca la gestión pública.
- Una vez que hemos recibido la formación adecuada y estamos dotados de las herramientas necesarias para localizar las desigualdades de género, debemos pasar de la teoría a la práctica. Debemos ponernos las “gafas violeta” a la hora de desempeñar nuestra labor dentro y fuera de la Administración.
- Además, debemos compartir nuestros conocimientos, nuestras experiencias y, nuestras opiniones en esta materia, porque, como pasa con otros temas, si no se habla de ello, no existe. Normalicemos el debate sobre esta materia tanto dentro del ámbito de trabajo como en nuestra vida personal y familiar.
- Por último, creo que también es fundamental que nos esforcemos por introducir el lenguaje inclusivo, tanto a la hora de atender e informar a la ciudadanía como a la hora de redactar los documentos oficiales, y también fuera de nuestro entorno laboral. Con ello conseguiremos normalizar el lenguaje inclusivo, y que éste sea utilizado más allá de las Administraciones Públicas.
Si todos y todas aportamos nuestro “granito” de arena, la igualdad efectiva y real entre mujeres y hombres tardará menos en llegar.
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